La Coctelera

Espacio de JacK CroW

Categoría: historias

4 Noviembre 2007

LA VERDADERA HISTORIA DEL FINAL DE LOS TEMPLARIOS


Vaticano publica la verdadera historia del final de los Templarios

Clemente V, "después de meses de duras batallas políticas, comprendió que para salvar a la Iglesia de un posible cisma era necesario sacrificar a los templarios".

En el pergamino de Chinón se lee que el Gran Maestre "interrogado cuidadosamente sobre la acusación de sodomía, sobre los ídolos con forma de cabeza y sobre los besos inmorales, dijo que no sabía nada".

Un volumen que recoge las fieles reproducciones de todos los documentos que el archivo guardaba celosamente sobre de uno de los grandes juicios de la historia: el "Processus contra Templarios".

Un estuche de una gran calidad artística y objeto de deseo para historiadores y coleccionistas pero sobre todo unos documentos que permiten a la Iglesia aclarar, de una vez por todas, el comportamiento de Clemente V durante el juicio contra la Orden del Temple.

La crítica histórica que acompañará el volumen con todos los documentos abraza la afirmación que Clemente V "absolvió" al Gran Maestre del Temple, Jacques de Molay, y los principales dirigentes de la Orden".

Pero que no pudo hacer nada más por ellos, ya que "comprendió que para evitar un cisma en la Iglesia era necesario sacrificar la supervivencia de la Orden".

Una absolución que rehabilita así la imagen de los Templarios, acusados de traición, herejía y sodomía.

Aunque de nada sirvió la absolución papal pues Felipe el Hermoso consiguió en 1312 que el Concilio de Vienne decretara en la práctica la disolución de la Orden y el 18 de marzo de 1314,y Molay y los suyos acabaron quemados a la hoguera.

"Tras la investigación realizada en Poitiers, el Papa absolvió a los templarios de las acusaciones de herejía", escriben los historiadores de los Archivos Vaticanos.
Aun así, "la supervivencia del Orden se hizo imposible" pues "Clemente V, "después de meses de duras batallas políticas, comprendió que para salvar a la Iglesia de un posible cisma era necesario sacrificar a los templarios".

El "Processus contra Templarios" contiene el "Folio de Chinon", un pergamino de 70 centímetros de largo y 58 de ancho, olvidado durante años en los Archivos Vaticanos, y descubierto por primera vez en 2001.

El documento recoge la petición del papa Clemente V de absolver a Jacques de Molay, y, sobre todo, niega las acusaciones de traición, herejía y sodomía que crearon la "leyenda negra" de los miembros del Temple.

La historiadora que descubrió el valioso pergamino de "Folio de Chinon", Barbara Frale, asegura que su gran importancia a nivel histórico "porque permite corregir una serie de juicios sobre la Orden de los Templarios y el papa Clemente V que la historia ha arrastrado y que eran inexactos".

Durante siglos, añadió la joven historiadora, de 34 años, "se aseguró que el Papa estuvo de acuerdo y consintió la destrucción de la Orden, y este documento prueba que no fue así".
En el pergamino de Chinón se lee que el Gran Maestre "interrogado cuidadosamente sobre la acusación de sodomía, sobre los ídolos con forma de cabeza y sobre los besos inmorales, dijo que no sabía nada".

En este documento, los tres cardenales, representantes del Papa, señalaban que el Gran Maestre "repudiaba cualquier herejía y pedía humildemente el beneficio de la absolución".

Ante estas declaraciones, los tres cardenales pidieron para Molay, en nombre del Papa, "la absolución" y recomendaron acogerle "en la unidad de la Iglesia y restituirle a la comunión de los fieles y a los sacramentos eclesiásticos".

Jeques árabes, diseñadores de moda y las principales bibliotecas del mundo ya han reservado una de las 799 copias del "Processus" que saldrán a la venta.
El ejemplar número 800 será regalado al Papa Benedicto XVI, como se informó hoy durante la presentación.


El "Procesus contra Templarios" incluye además las fieles reproducciones de los pergaminos con los interrogatorios realizados por la comisión papal a los templarios y las notas escritas por Clemente V y sus colaboradores.

También contiene los tres sellos pertenecientes a los cardenales Pietro Colona, Pierre de la Chapel y Bernfer Fredol, que fueron los encargados por el Pontífice de realizar los interrogatorios.

Para la historiadora Barbara Frale, descubridora del "Folio de Chinon", la publicación del "Procesus contra Templarios" no es "un punto final" en la historia de la Orden "sino que abre un sin fin de nuevas investigaciones".

Eso sí, "cierra muchas de las puertas, encontradas en muchos libros históricos y novelas, sobre el carácter esotérico y herético de los templarios".

Fuente:Prodigy

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9 Marzo 2007

El escritor Luis Leante, premio Alfaguara de Novela

El escritor murciano Luis Leante ha ganado hoy la X edición del Premio Alfaguara de Novela, dotado con 132.938 euros
(175.000 dólares), con su obra "Mira si yo te querré", una novela que refleja una historia de amor que se mantiene durante casi 30 años, con el conflicto del Sahara como telón de fondo.

A este premio, que se ha fallado hoy en la sede de la editorial Alfaguara, y que está considerado uno de los de mayor prestigio que se otorgan a una obra inédita en castellano, se han presentado un total de 574 originales de España y América.
El escritor Mario Vargas Llosa, que presidió hoy el jurado -formado también por Santiago Gamboa, José Luis Cuerda, Mercedes
Monmany, Juan González, Claudia Piñeiro y Francisco Martín Moreno-, destacó de la obra que resultó ganadora por mayoría, "la fuerza expresiva con que se describen los paisajes y la vida de la última colonia española en África, convertidos en escenario de una historia de amor que marca la vida de los protagonistas".
"Mantiene la atención desde la primera página. Es una historia de amor sobre un fondo novedoso y dramático en los campos de
refugiados, en la comunidad saharahui y, aunque no es una obra
política, transpira de ella de una manera visible y conmovedora",
añadió el escritor peruano.
Luis Leante (Caravaca de la Cruz, Murcia, 1963) es licenciado en Filología por la Universidad de Murcia y desde 1992 vive en Alicante, donde trabaja como profesor de Latín. Autor de numerosos libros, tiene ya en su haber 10 premios.
Hoy, tras conocer el fallo del jurado y saber que con este premio pasa a engrosar la lista de las primeras plumas, comentó que se sentía "noqueado". "Mi autor favorito desde los 16 años es Mario
Vargas Llosa, así es que cuando me ha llamado para decirme que había ganado el premio he sentido palpitaciones y casi pierdo la salud. Me ha emocionado tanto, que sólo con la llamada de él ya me sentía premiado", comentó.

Fuente y Articulo

Tags: libros, noticias

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7 Marzo 2007

INVENTANDO HISTORIAS

Estoy un poco desanimado o sera cansado?, siempre me sucede que cuando encuentro la calma, amigos, y empiezo ha disfrutar lo que me gusta, la amistad, el compartir momentos de lecturas, de comunicación, de compartir aficiones, surgen cosas que me alteran, me hacen sentir mal..

En otras ocasiones he comentado que no soy un perdedor y confío en la habilidad que tengo para aprender, no tengo la culpa de encontrarme con éste tipo de personas que van por la vida haciendo daño....

No entienden que si mi interés fuera la pornografía, estuviera en ésas páginas?
Si no entro a ésos sitios, es porque no es de mi interés, tengo ideas más apegadas a la realidad, en mi forma de pensar es más clara, no quiero estar ocupando mi mente y mi tiempo en estar generando excitación, ni estar llenando mi mente de imágenes que creo que con el tiempo puedan retorcer mi mente y pierda la ubicación, creyendo que cualquier mujer que se cruze por mi camino es agua fresca y disponible para calmar la sed, disfruto más lo real, que ver sólo imágenes ...

Respeto a las personas que ése sea su interés, y ya serán sus decisiones si visitan ésos sitios o no, sólo hablo lo que respecta a mi persona....
A que viene escribir sobre éste tema? por la razón de estar publicando en ésta página, por culpa de un desgraciado que se la pasa molestando a los demás, invadiendo sitios, y preocupando personas que nada tienen que ver, no lo acepto ni aún y que ése fuera su trabajo, porque razón pisotear el derecho de los demás?...

Podrían decirme que el asunto es como el título de lo que escribo, y quiero aclarar que no son cosas, que suceden en mi mente, son reales, hace tiempo me sucedía lo mismo, pocas personas creían de lo que hablaba, y ahora? podria decirse que sucede lo mismo? tengo dos días clavado aqui, buscando como localizar a la persona que maneja la computadora que envía los mensajes.... se podrá?, sólo me falta la confirmación de lo que encontré, tengo una serie de direcciones, ubicaciones, empresas que sirven las conexiones, los sistemas operativos que usan y hasta los articulos de mi página que han visitado, tengo dos sospechosos y que de confirmarlo lo voy a joder por pendejo, si algo me molesta es que me traten de hacer daño, y sobre todo cuando yo no les hago nada, yo he recorrido el camino correcto, informé al servidor de la página, envie datos etc, si ellos no pueden localizarlo, yo ya lo hice, lo reportaré y lo bloquearán y hasta pueden demandarlo, pero no es mi culpa... es su propia estupidez el que lo pondrá en la situación en que debe responder por sus actos... yo puedo desquitarme y hacerle daño, meterle un virus o lo que sea, pero no es lo correcto, si lo que busco es paz, sería ser igual o peor que el tonto ése....
Voy a colocar una imágen con información de una persona, aclaro que no es él, sólo es para confirmar que lo que digo es verdad.....

Click Para Ver La Imagen

Tags: historias

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20 Febrero 2007

La Promesa del más ALLÁ

La leyenda data por los años de 1905 o 1906, cuando Monterrey todavía era una ciudad llena de tradiciones, tranquila y provinciana.

En la vieja calle del Comercio, llamada Morelos desde esos años, había un sitio de carruajes con animales.

Un cochero muy conocido era don Gregorio, también llamado don Goyo. Él era muy servicial, tanto que hasta se quedaba toda la noche para cubrir el servicio en caso de alguna emergencia.

Una noche de mucha lluvia, y cuando el reloj de la Catedral daba las doce campanadas a la media noche, don Goyo dormía en su coche. Por las condiciones del clima y lo tarde de la noche, no creyó que alguien fuera a requerir de sus servicios.

En eso se acercó una mujer pidiéndole que la llevara a la iglesia del Roble. Don Goyo conocía a casi toda la gente de la ciudad, sin embargo no pudo reconocer a la mujer ni por su voz, ni por sus semblante porque estaba cubierto por un mantón negro de luto.

Durante el trayecto, no hablaron ni una palabra. Al llegar la mujer bajó del coche y le pidió que la dejara ahí. Le informó que durante nueve noches seguidas necesitaría de sus servicios para llevarla el mismo recorrido a la misma hora y que al final le pagaría.

Así fue durante nueve noches, don Goyo la llevaba al templo que todavía tenía algunos escombros por la cúpula que se había derrumbado en 1905.

Pero la última noche, fría e iluminada por la luna llena, don Goyo dejó a su pasajera en la iglesia. Él esperaba por su paga cuando la dama le pidió que lo esperara para llevarla de regreso a su casa.

Después de un rato, la dama subió al coche y le pidió a don Goyo que se dirigiera por la calle de Arramberri, hacia el poniente. Al extremo poniente de la calle, la mujer le pidió que se detuviera.

Ella bajó del coche y don Goyo esperaba recibir el adeudo, pero la mujer se dirigió hacia la puerta del cementerio.

Un extraño escalofrió estremeció a don Goyo, cuando ella se detuvo en la reja de hierro del cementerio y lo volteó a ver.

Don Goyo quedó horrorizado al ver que la dama que había llevado durante nueve noches era una ánima en pena.

La luna iluminó la calavera debajo del mantón mientras se reía de él.

A la mañana siguiente, los sepultureros vieron un coche en frente del cementerio y les extrañó.

Encontraron a don Goyo desmayado adentro del coche y no pudo hablar durante mucho tiempo.

Después de un largo tiempo pudo explicar lo que había ocurrido.

Fuente: Leyendas

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27 Enero 2007

El ANGEL que cayó del cielo

El pequeño Salomón se agarró a las mangas del abrigo de su abuelo zarandeándolas, mientras reclamaba su atención.
- ¡Abuelo, abuelo, cuéntame otra vez el cuento del ángel que se cayó del cielo! Y el anciano sonrió, con ésa paciencia y comprensión que sólo poseen los abuelos. Y mientras sonreía su rostro era surcado por miles de pequeñas arrugas que rodeaban aquellos ojos pequeños y brillantes, que tantas cosas habían visto a lo largo de tan intensa existencia.
- Claro que si, Salomón. Pero ven, acércate al fuego
El anciano abrazó a su nieto mientras señalaba algún remoto lugar en aquel inmenso cielo plagado de estrellas.

- ¿Ves aquellas tres estrellas? -preguntó a su nieto, que asintió en silencio- Pues allí es donde vivía, hace muchos , muchos años, un joven ángel , tan curioso e inquieto como tu. Un día el ángel se acerco a su padre, que era otro ángel mas anciano aun que yo , y le pregunto porque todos los días miraba con tanta añoranza a este planeta azul en el que vivimos nosotros...
- Abuelo, ¿los ángeles viven muchos años?
- Claro que si Salomón , muchísimos años...
- ¿Y tienen papá y mamá, como yo?
- No exactamente Salomón. Verás, en el mundo existen algunos animales, como los peces , o los caracoles , que pueden ser varón y hembra a la vez... y los ángeles son como ellos , o como las células más pequeñitas que tienes en tu cuerpo.
Ellos son papá y mamá a la vez , y cuando llega el momento, crean otros angelitos, igual las células se reproducen a si mismas.
El Universo es como un gigantesco ser vivo, y los ángeles son como las pequeñas células que llevan la vida de un lugar a otro de ése cuerpo...
El anciano echó un nuevo tronco al fuego, y arropando a su nieto con la vieja manta de cuadros verdes y azules, continuó el relato.

- Pues ése día , el joven ángel pregunto a su padre porque todos los días miraba con tanta atención al planeta azul, existiendo tantos planetas en el universo.
Y su padre, que era un ángel muy viejo y muy importante, uno de los primeros de la creación, le respondió que en éste planeta existían todas las cosas buenas y malas de los demás mundos.
Todos los colores, contrastes y sentimientos que existen en el universo.
Y el joven ángel, devorado por su curiosidad adolescente, decidió escaparse esa noche para visitar el planeta azul.
Y así lo hizo.
Viajó, volando con sus alas a la velocidad del pensamiento, que es como viajan los ángeles, y llegó a la Tierra en un suspiro.
Y se preguntó cuál seria el mejor lugar para empezar a conocer la vida del planeta azul.
Y entonces descubrió una remota casita, en una pequeña aldea, en la que una mujer estaba a punto de traer un bebe al mundo, y pensó que ese seria el mejor modo de tomar contacto con el planeta, como lo hacen todos los humanos... naciendo.
Y entonces se coló en el cuerpo del bebe justo un segundo antes de nacer...

- ¿Y al bebé no le dolió, abuelo?
- Claro que no, porque en realidad los ángeles están hechos de la misma sustancia que los sueños. Y solo se hacen materiales cuando ellos quieren, aunque, cuando un humano conecta con ellos, pueden ser tan reales y palpables como un sueño, o como una pesadilla.
Y verdad que los sueños son muy reales?
Pues bien, el joven ángel se acomodo en un rinconcito del alma del pequeño bebe, para sentir la experiencia del nacimiento...
- Pero abuelo, ¿los ángeles no nacen?
- No exactamente, Salomón.
Es como los huevos de las aves. Son creados en un envoltorio exterior a sus padres, no vienen al mundo como lo hacen los humanos, que crecen dentro de la barriguita de sus mamas como si fuesen un trocito de su cuerpo que de pronto tiene vida propia.
Y eso fue lo que experimento el joven ángel. Primero se sintió protegido.
Una sensación de protección y de seguridad que no había sentido jamás.
Se notaba flotando en el vientre de la madre, rodeado de calor y de serenidad.
Y gozo de esa sensación. Se dejo llevar por esa serena placidez que sienten los bebes antes de nacer. Tú te acuerdas de esa sensación, Salomón?
El pequeño frunció el entrecejo y negó con la cabeza. Y después de unos segundos respondió con mucha resolución:
- Claro que no abuelo, eso pasó cuando yo era muy pequeño. Ahora ya soy más mayor.
- Por supuesto, hijo mío -respondió el anciano mientras iluminaba el rostro de su nieto con una inmensa sonrisa, y prosiguió-.

Pues veras, el joven ángel se encontraba disfrutando de esa ingrávida serenidad cuando de pronto todo cambio. De repente vio una luz al final de una especie de túnel oscuro, y sintió una ráfaga de frió.
Y todo comenzó a agitarse.
Noto la corriente que producía el corazón de su madre al bombear a toda prisa, y sintió una sensación de vértigo, mareo y miedo, todo mezclado, cuando unas manos le aferraron por la cabecita. Bueno, en realidad la cabecita del bebe.
Entonces se sintió arrastrar hacia la luz, y hacia el frió.
Y la sensación de seguridad desapareció, y solo sintió miedo, miedo a lo inesperado, a lo desconocido. Era la primera vez que sentía miedo, porque los ángeles no sienten temor.
Entonces ocurría algo extraño.
La enorme luz que lo rodeaba todo le cegó.
En realidad todos los bebes nacen cegados porque están acostumbrados a vivir en oscuridad durante nueve meses.
Te imaginas vivir nueve meses a oscuras y de pronto ser rodeado de mucha, mucha luz?
- ¿Cómo cuando vamos al cine y se encienden las luces al final de la película?
- Si, algo así. Pues bien, como no podía ver, el ángel se concentro en todas las sensaciones que el bebe podía percibir a través de los sentidos.
Y lloro. Lloro con todas sus fuerzas, porque era la unica forma de expresar el frío y el miedo que sentía.
Y mientras lloraba pudo escuchar las voces de los médicos y sintió como le cortaban el cordón que le unía a su mama.
Y entonces sintió mas miedo que nunca, porque por primera vez estaba solo en el mundo.
Pero afortunadamente esa sensación duro poco, porque enseguida noto como lo colocaban sobre un pecho calido y acogedor.
Sintió como alguien lo abrazaba con un calor especial, muy parecido al calor que había sentido en el interior de la oscuridad, y supo que ahora estaba del otro lado, sobre el vientre en que había estado creciendo durante nueve meses.
Y volvió a sentir la sensación de calor, de protección y de seguridad que había sentido unos minutos antes de ser arrastrado hacia la luz.

Y sintió algo mas... una sensación extraña que sentía por primera vez... el amor.
El amor que sienten madre e hijo en el momento de nacer.
Una sensación unica en el universo...
El anciano se detuvo unos instantes en su relato, como si intentase recordar algo, mientras se dejaba embriagar por el fastuoso espectáculo de las mil estrellas que coronaban el firmamento...
- ¿Y que pasó? -inquirió el pequeño.
- Pues que el joven ángel permaneció en aquel cuerpo algún tiempo. Hasta que sintió curiosidad por saber si la mujer sentiría las mismas cosas que sentía el pequeño, así que decidió pasar al alma de la madre, y entonces se sintió invadido por un montón de sensaciones distintas.
Estaba claro que la mujer sentía muchas mas cosas que el pequeño humano recién nacido.
Sintió su preocupación, porque se preguntaba muchas cosas sobre el futuro del bebe; sintió su ligero asomo de amargura, por todo lo que implicaba aquel cambio en su vida; sintió la generosidad, de quien estaría dispuesto a darlo todo, hasta la vida, por su pequeño; sintió la alegría, la infinita alegría de quien ha creado el milagro de la vida desde dentro de si misma...
El joven ángel estaba desbordado, y a la vez fascinado, por tantas sensaciones nuevas.
Y entonces detecto una sensación especial.
Le costo identificar aquel sentimiento entre el torbellino de emociones que inundaban el corazón de la mujer.
Era miedo. Pero no era el miedo que había sentido el bebe al nacer.
Era un temor, una preocupación, una profunda inquietud por alguien que estaba lejos.
Se trataba de su marido, el papa del pequeño bebé, que era soldado en una remota guerra.
Y el ángel sintió una enorme curiosidad por conocer al padre de aquel pequeño y se dejo llevar por los pensamientos de la mujer hasta el lugar donde se encontraba el joven soldado.
Porque las personas que se aman siempre están unidas de una forma muy sutil por sus pensamientos, como madre e hijo lo están por el cordón umbilical. Y así, siguiendo ese cordón de pensamientos, le resulto fácil encontrar al padre del bebe.
- ¿Y dónde estaba?
- En un lugar muy triste y siniestro.
Las guerras son los lugares mas tristes y siniestros del mundo. El ángel se dejo conducir por los pensamientos de la mujer hasta la mismísima alma del joven soldado, para curiosear en sus sentimientos. Y de nuevo fue arrollado por un montón de nuevas sensaciones.
Descubrió el orgullo, casi la vanidad que embargo el corazón del joven soldado cuando recibió la noticia de que era padre de un varón.
Y sintió la esperanza, una sensación nueva.
La esperanza en un futuro incierto, que el joven soldado proyectaba en la imagen de su hijo. Y la añoranza, un sentimiento extraño que oprimía el corazón de aquel humano al recordar el rostro de su esposa y de su hogar.
Y el joven ángel, cada vez mas curioso, se dejo impregnar de aquellas sensaciones tan intensas y tan inesperadas.
Para un ángel curioso todas esas emociones son embriagadoras. Así que decidió quedarse cerca de aquel cuerpo algún tiempo.

Y una noche, una noche fría como el nacimiento, descubrió otros sentimientos humanos...
- ¿Qué pasó, abuelo?
Ahora era el anciano quien fruncía el entrecejo, intentando ganar tiempo para poder encontrar las palabras que hiciesen comprensible lo incomprensible...
- Pues esa noche el joven soldado tenia que participar en una batalla. Y el ángel pudo sentir de nuevo el miedo, pero un miedo diferente, mas frió, mas impersonal.
No era un temor a nada en concreto, sino mas bien una especie de compañero que parece implícito a todos los soldados que van a entrar en combate.
Una sensación agobiante, amarga y pesada que parece adherirse al cuerpo como la ropa mojada. Pegándose como una segunda piel que te oprime y casi no te deja respirar.
Pero sintió mucho mas. Sintió una especie de orgullo forzado. Un intento desesperado que el joven militar hacia para auto-convencerse de que hacia lo correcto.
Y noto algo llamado patriotismo, una justificación que el soldado y todos sus compañeros forzaban en sus corazones para encontrar el valor necesario.
Y sintió otra sensación terrible, el odio.
Un odio tan ficticio como visceral y primitivo, que los jóvenes soldados tienen que encontrar en lo mas profundo de sus corazones para poder cumplir con su deber de soldados. Y pudo notar como ese odio era liberado como una fiera hambrienta.
Una fiera que iba apoderándose de todos los rincones del alma y que poco a poco iba obnubilando la conciencia.
Y se dejo llevar, junto con el soldado, por aquel feroz sentimiento.
Y toma su arma, y salio al campo de batalla, y corrió, corrió como un tigre, disparando y gritando casi a ciegas para intentar acallar los susurros que le llegaban desde lo mas profundo de su conciencia. Susurros de reproche, que enmudecían ante los bramidos que proferían todos sus compañeros entre el barro de las trincheras: Patria!, ¡honor!, ¡bandera...!.
Y sabes lo mas curioso? Pues que cada una de esas palabras realmente tiene un sentimiento.
Y así el joven ángel pudo sentir el orgullo y el compromiso que pueden producir en el corazón de un soldado un trozo de tela de colores, o un uniforme. Hasta que de pronto todo cambio....

- ¿Qué cambió, abuelo?
- Todos los gritos, el honor, la bandera... de pronto todo se silencio cuando el joven soldado callo dentro de una trinchera, y se encontró cara a cara con otro soldado.
No era tan joven, y vestía un uniforme diferente, pero tenia un arma muy parecida, y entonces el ángel pudo notar como en el corazón del muchacho surgía un nuevo sentimiento: supervivencia. Esa era una sensación aún más extraña que las anteriores; como una tormenta en el alma, en la que se mezclaban el miedo, la añoranza, y el odio al enemigo que debía justificar los actos del soldado.
Y detectó la duda.
La inseguridad que sentía el joven militar al enfrentarse a la responsabilidad de tomar una decisión por sí mismo, sin ordenes ni mandos... debía matar o morir.
Y entonces se empapó en aquella fantasía de odio que generaba su corazón, y se aferro al honor, a la bandera y a la patria, para encontrar fuerzas y apretar el gatillo.
Y lo apretó. Y un sonido atronador lo lleno todo, como la explosión de una estrella, como el bramido de una ola a romper contra las rocas, como el rugido de un león en la selva mas frondosa.
Era el sonido de la muerte.
La muerte que abrazó al soldado del uniforme diferente mientras caía al suelo como un traje que se cae desde la percha que lo sostenía, vació y flojo.
Y entonces el ángel experimento en el corazón del joven soldado otra nueva sensación, amarga, desagradable, pesada: el arrepentimiento.
Una tremenda congoja que oprime el pecho hasta producir dolor, una tristeza infinita que lo envolvía todo, y que parecía enmudecer el fragor de la batalla.
Y el joven soldado callo de rodillas al lado del enemigo, mientras sus ojos se empañaban por las lágrimas, haciéndolo todo borroso, tan borroso como en un mal sueño.
- ¿Y qué hizo el ángel?
De nuevo el anciano abrazó a su nieto, arropándolo con la gruesa manta de lana que cubría sus piernas.
Después suspiró profundamente y continuó su relato.

- Pues la verdad es que el ángel se sentía confuso. Los Ángeles no están acostumbrados a tantos sentimientos. Pero estaba fascinado, y pudo ver, a través de los ojos empañados del joven soldado, como el enemigo extendía su mano hacia él.
Y como el lloroso militar dejaba caer su fusil y tomaba aquella mano que le ofrecía el hombre al que acababa de disparar, mientras clavaban sus miradas, el uno en los ojos del otro.
Y el arrepentimiento fue todavía mayor.
Entonces el ángel sintió una infinita curiosidad por saber cuales serian las sensaciones de aquel ser terrible, cruel y maligno que, según los pensamientos del joven soldado, debería ser el enemigo.
Porque el enemigo, en el corazón de los soldados, siempre ha de imaginarse como un ser maligno al que deben destruir. Y se dejo caer, a través de las miradas que ahora unían a aquellos dos soldados hasta penetrar en el alma del enemigo.
Y se sorprendió. Se sorprendió al descubrir que aquel ser terrible en realidad tenia los mismos sentimientos que había descubierto en el padre del bebe.
Tenia los mismos miedos, y el mismo odio, y la misma justificación cementada en una bandera y un uniforme... eso sí, una bandera y un uniforme de diferentes colores.
Y curiosamente aquel hombre, cuya vida se estaba fugando a través del agujero en el pecho que no cesaba de manar sangre, también tenia hijos... dos hijos, y un nieto recién nacido, como el bebe del joven soldado.
Y ahora sentía la misma añoranza, y el mismo temor. Temor a un futuro incierto en el que él ya no podría proteger a sus pequeños.
Y el ángel descubrió un sentimiento nuevo, la responsabilidad.
El compromiso que un padre asume para proteger y cuidar a su familia. Y sintió de nuevo aquella sensación tan intensa: el amor. El amor que aquel hombre a punto de morir sentía hacia su esposa y hacia sus hijos, que ahora estaban a miles de kilómetros.
Pero también un extraño amor que ahora manaba del mismo corazón que un instante atrás ocupaba el odio hacia el hombre que le estaba robando la vida. Porque aquel soldado, que se hundía en el barro de la trinchera mientras la vida se le escapaba del cuerpo, se hacia consciente en ese instante de lo absurdo y ficticio de su odio al enemigo.
En los últimos segundos que le quedaban de vida quien tomaba su mano, con los ojos cubiertos de lagrimas, era el enemigo al que sus compañeros le habían enseñado a odiar.
Era el hombre que le había hurtado la existencia al dispararle en aquella trinchera.
Pero el soldado moribundo también era consciente de que, de haber sido mas rápido, habría sido él quien habría disparado sobre el joven soldado que ahora le consolaba.
Y seguramente en ese momento sentiría la misma infinita amargura, el mismo desconsolador arrepentimiento, y la misma furiosa tristeza, que reflejaban los llorosos ojos de su enemigo.
Y entonces el ángel descubrió que el corazón humano encierra muchos otros sentimientos, como el perdón. Y en ese perdón el joven y curioso ángel detecto una enorme generosidad, y una sensación de ingravidez y de libertad desconcertante.
Pero no esa sensación de ingravidez y de libertad, que habían nacido en el perdón, no se limitaban al corazón del soldado que ya estaba siendo arrebatado por la muerte.
Era una sensación que parecía cubrir totalmente al soldado herido. Era una especie de vacío que de pronto se vio envuelto en una luz enorme.
Una luz intensa al final de una especie de túnel por el que el soldado moribundo se sintió arrebatado. Y el ángel pudo experimentar de nuevo esa sensación de vértigo, de temor y de velocidad al ser proyectado hacia la luz que le esperaba al final de aquel nuevo túnel.
Un túnel muy parecido al que vio en el nacimiento del bebe, y entonces fue consciente de que después de morir, los humanos vuelven a nacer a otra vida diferente, como en un enorme ciclo, y decidió dejarse llevar por la curiosidad y acompañar al soldado muerto en su nuevo viaje.
Y al llegar al final de la luz...

Justo en ese instante una voz femenina cortó bruscamente el relato del anciano. Una voz femenina que pronunciaba su nombre, y el del pequeño Salomón con un ligero tono de reproche...
- Vaya!, parece que tu madre nos esta llamando. Creo que ya es hora de que te vayas a dormir, pequeñuelo.
- ¡No, abuelo! Cuéntame sólo lo que pasó al final con el ángel...
- Pues veras, después de muchas aventuras, y de descubrir muchos sentimientos, se sintió demasiado atraído por este planeta.
Así que decidió volver hasta allí arriba, hasta aquellas tres estrellas, para decirle a su padre que ahora comprendía su fascinación por el planeta azul. Solo que el joven ángel estaba mucho mas enamorado de este mundo que el ángel anciano, y había decidido regresar al planeta azul.
Y esta vez para quedarse.
- ¿Pero los ángeles pueden vivir en la tierra?
- Claro que si. Lo único que tienen que hacer es entrar en el cuerpo de un humano que acabe de morir. Es como un pacto entre caballeros. El humano, que debe seguir su viaje en otro lugar, le presta al ángel el traje que ha utilizado aquí, el cuerpo, y así esa es la unica forma en que un ángel puede experimentar en si mismo, y no a través del alma de otro hombre, los miles de sentimientos y emociones que hacen de este planeta un lugar único en todo el universo.
Solo que, cuando un ángel decide caerse del cielo para vivir en un cuerpo, debe adquirir un compromiso: Nunca mas podré volver a utilizar sus alas para volar de cuerpo en cuerpo, y debería aprender a vivir y a sentir como un humano mas... lo que no es poco.
La voz de la mujer volvió a reclamar al pequeño Salomón, ahora un poco más enérgicamente que antes.
Y el anciano besó en la mejilla a su nieto, como invitación inequívoca a que entrase en la casa.
- Me encanta éste cuento abuelo.
- Lo sé hijo mío. Pero ahora debes irte a la cama. Mañana te contaré más aventuras del ángel que se cayó del cielo.
Y el pequeño Salomón se dirigió feliz y a la vez impaciente hacia la casa. Cuanto antes se acostase, antes se haría de día, y podría seguir escuchando las historias del ángel que se calló del cielo de labios de su abuelo.
Y mientras seguía con la mirada a su nieto, hasta perderse tras la puerta de la cabaña, el anciano se acariciaba la vieja cicatriz que tenía en el pecho. Una cicatriz que portaba desde que años atrás, en una terrible batalla, un joven soldado le había disparado a quemarropa, en una siniestra trinchera...

Autor Anónimo

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15 Enero 2007

A veces es bueno ser un bruto

Mi mamá me decía con frecuencia que yo iba salir adelante no por inteligente, sino por bruto.

Esta afirmación que entonces me ofendía, con el tiempo me ha llegado a parecer sabia y útil.

Ahora me doy cuenta de lo importante que es saber hacerse el bruto.

Por ejemplo:

- Si un pariente cercano me dice un indirectazo para ofenderme, me hago el bruto que no entiende y así no le doy el gusto de amargarme la vida.

- Si quiero aprender algo que me cuesta trabajo, me hago el bruto, no sucumbo a la impaciencia de los demás y sigo
intentando hasta lograrlo.

- Si mi compañero de trabajo o mi superior permanecen
irritados la mayor parte del tiempo, no pienso que es conmigo o por mí, sino que me hago el bruto y me digo: "Debe ser que le duele una muela" y de ésa manera me hago inmune al contagio de ese dolor.

- Cuando dicen "no" a mi objetivo, me hago el bruto y entiendo "todavía no" y así me permito seguir buscando formas de conseguirlo.

- Si algo que intento cien veces no me resulta como quiero, no me tildo de bruto por no haberlo logrado, sino que pienso en lo bruto que sería si desistiera después de tanto esfuerzo.

- Cuando estoy hablando por teléfono con alguien de quien
necesito un servicio o información y la persona sube el tono
de voz más de lo necesario y vocaliza cada palabra exageradamente, tal como si dijera: "No sea bruto, ¿acaso no entiende lo que le estoy diciendo?" Decido entonces respirar profundamente, contestarle pausadamente y con calidez, dándole las gracias por su paciencia con mi falta de entendimiento...

Esto funciona como magia la mayoría de las veces para cambiar las mareas a mi favor.

Te confieso que me gustaría poner en práctica éstos consejos más frecuentemente, porque en realidad no hay
nada que me parezca más tonto que tratar de parecer correcto e inteligente todo el tiempo y con todos.

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2 Diciembre 2006

A Ti Quien Te Condena?

Dos hombres fueron condenados. La sentencia consistía
en que en un día determinado, en veinte años, serían
torturados lentamente hasta la muerte.

Al escuchar la sentencia, el más joven se retorció de
la pena y del dolor, y a partir de ese día, cayó en una profunda depresión.

"¿Para qué vivir?" se preguntaba, "si de todas maneras van a arrebatarme la vida, y de una manera inconcebiblemente terrible?"

Desde ese día nunca fue el mismo. Cuando alguno de sus cercanos, compadecido por su estado, le ofrecía apoyo para tratar de alegrarlo, respondía rencorosamente diciendo:

- Claro, como tú no tienes que cargar mis penas, todo te parece fácil.

En otras ocasiones también replicaba:

- Tú no sabes lo que sufro, no es posible que me
entiendas...

Y, a veces, alegaba en voz alta:

- ¿Para qué me esfuerzo? Si de todas formas...

Y así, poco a poco, el hombre se fue encerrando en su
amarga soledad y murió mucho antes de que se cumpliera el plazo de los veinte años.

El otro hombre, al escuchar la sentencia, se asustó y se impresionó, sin embargo a los pocos días resolvió que, como sus días estaban contados, los disfrutaría.

Con frecuencia afirmaba:

- No voy a anticipar el dolor y el miedo empezando a
sufrir desde ahora.

Otras veces decía:

- Voy a agradecer con intensidad cada día que me quede.

Y, en vez de alejarse de los demás, decidió acercarse
y disfrutar a los suyos, para sembrar en ellos lo mejor de sí.

Cuando alguien le mencionaba su condena, respondía
en broma:

- Ellos me condenaron, yo no me voy a condenar sufriendo anticipadamente y, por ahora, estoy vivo.

Fue así que, paulatinamente, se convirtió en un hombre sabio y sencillo, conocido por su alegría y su espíritu de servicio.

Tanto, que mucho antes de los veinte años, le fue perdonada su condena.

El 99% de tus miedos no se realizarán.
Cree en tu fuerza, disfruta la libertad de ser feliz.

La verdadera libertad no está en lo que haces, sino en la forma como eliges vivir lo que haces, y sólo a ti te pertenece tal facultad.

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14 Noviembre 2006

EL CALEIDOSCOPIO

Existía un hombre que a causa de una guerra en la que había peleado de joven, había perdido la vista.

Este hombre, para poder subsistir y continuar con su vida, desarrolló una gran habilidad y destreza con sus manos, lo que le permitió destacarse como un estupendo artesano; sin embargo, su trabajo no le permitía más que asegurarse el mínimo sustento.

Cierta Navidad quiso obsequiarle algo a su hijo de cinco años, quien nunca había conocido más juguetes que los trastos del taller de su padre con los que fantaseaba reinos y aventuras. Su papá tuvo entonces la idea de fabricarle, con sus propias manos un hermoso caleidoscopio como alguno que él supo poseer en su niñez. Por las noches fue recolectando piedras de diversos tipos que trituraba en decenas de partes, pedazos de espejos, vidrios, metales, ...

Al cabo de la cena de Noche Buena pudo, finalmente imaginar a partir de la voz del pequeño, la sonrisa de su hijo al recibir el precioso regalo. El niño no cabía en sí de la dicha y la emoción que aquella increíble Navidad le había traído de las manos rugosas de su padre ciego.

Durante los días y las noches siguientes el niño fue a todo sitio portando el preciado regalo, y con él regresó a sus clases en la escuela del pueblo. En el receso entre clase y clase, el niño exhibió y compartió lleno de orgullo su juguete con sus compañeros que se mostraban fascinados con aquella maravilla.

Uno de aquellos pequeños, tal vez el mayor del grupo, finalmente se acercó al hijo del artesano y le preguntó con mucha intriga: "Oye, que maravilloso caleidoscopio te han regalado...¿dónde te lo compraron?, no he visto jamás nada igual en el pueblo..."

Y el niño, orgulloso de poder revelar aquella verdad emocionante desde su pequeño corazón, le contestó: "No, no me lo compraron en ningún sitio... me lo hizo mi papá"

A lo que el otro pequeño replicó con cierto tono incrédulo: "¿Tu padre?...imposible...¡si tu padre está ciego!"

Nuestro pequeño amigo se quedó mirando a su compañero, y al cabo de una pausa de segundos, sonrió como solo un portador de verdades absolutas puede hacerlo, y le contestó: "Sí ... mi papá esta ciego ... pero de los ojos...SOLAMENTE DE LOS OJOS..."

El amor solo se puede ver con el corazón ...
"LO ESENCIAL ES INVISIBLE A LOS OJOS"

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